La historia detrás de Máximo Mamani: El legado de Jorge Mamani que vuelve a Bolivia convertido en fútbol
La llegada de Máximo Mamani a la Selección Nacional no es solo un refuerzo deportivo, sino el cierre de un círculo familiar que comenzó hace décadas.
La historia de la familia Mamani es el relato de miles de bolivianos que buscaron mejores horizontes, pero que nunca cortaron del todo el lazo con su tierra. Hoy, esa herencia regresa a través de un balón de fútbol.
De Cochabamba a Jujuy: El inicio del viaje Hace muchos años, Jorge Mamani y su padre, Segundo, dejaron su natal Cochabamba con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida. Cruzaron la frontera por Jujuy, Argentina, donde se establecieron y echaron raíces. Fue en esa ciudad donde Jorge formó su familia, transmitiendo a sus descendientes el apellido y el orgullo de su origen.
Uno de sus hijos, Rodrigo Mamani, es el padre de Máximo. “Mi papá y mi abuelo nacieron en Bolivia y en sus tiempos cruzaron la frontera.
Luego llegó la herencia del apellido Mamani”, relató Rodrigo, emocionado por el presente de su hijo, quien a sus 20 años ha decidido aceptar el reto de defender los colores de la Verde.
El trámite de naturalización: Un viaje a las raíces Tanto Rodrigo como Máximo nacieron en Argentina y, curiosamente, nunca antes habían estado en Bolivia. Esta semana marca su primera visita oficial al país, no solo por fútbol, sino para acreditar su descendencia.
El itinerario incluye un viaje a Cochabamba para completar los trámites de naturalización, permitiendo que Máximo sea oficialmente ciudadano boliviano y pueda ser convocado para los desafíos de marzo en el repechaje mundialista.
“Estamos haciendo los trámites. Como padre espero que mi hijo sea feliz. Es el sueño de ambos y lo acompaño a todos lados”, comentó Rodrigo, quien también obtendrá la nacionalidad boliviana por naturalización.
Pasión desde la cuna y sueños de Selección Rodrigo describe a Máximo como un apasionado absoluto del fútbol desde su infancia. “Al despertarse ya tenía la pelota en el pie. Volvíamos de la escuela y jugábamos”, recordó.
Esa pasión, forjada en canchas argentinas —donde incluso Rodrigo llegó a jugar con figuras como Sebastián Battaglia—, ahora se pondrá al servicio de Bolivia.
De Bolivia, los Mamani solo conocían historias narradas por Jorge y Segundo. Esos relatos vagos ahora cobrarán vida en el campo de juego. Rodrigo prometió que, una vez finalizado el trámite legal, compartirá fotografías históricas de la familia que documentan este viaje de ida y vuelta.
Con la naturalización en marcha, Máximo Mamani se perfila como una de las apuestas de la FBF para reforzar al equipo nacional en su camino al Mundial 2026. Como bien dice su padre: “Cuando esté el gol hecho, lo vamos a gritar”.
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