Desempleo en Alemania sube al 6,4% en agosto mientras persiste la debilidad económica
La tasa de desempleo en Alemania alcanzó el 6,4% en agosto, mientras el país enfrenta la presión de un retroceso del PIB y los efectos de los aranceles de Estados Unidos sobre las exportaciones. Con esto, el número de desempleados volvió a superar los tres millones, un nivel que no se registraba desde febrero de 2015.
Según datos divulgados por la Agencia Federal de Empleo (BA), en comparación con julio el desempleo aumentó en 46.000 personas, y en 153.000 respecto al mismo mes de 2024, llegando a 3,025 millones. La subida interanual fue de 0,3 puntos porcentuales. No obstante, descontando los efectos estacionales, el desempleo mostró una ligera reducción de 9.000 personas, manteniendo la tasa estable en 6,3%.
Andrea Nahles, presidenta de la Arbeitsagentur, atribuyó parte del repunte a factores estacionales: “Debido a las vacaciones de verano, el desempleo superó los 3 millones”, aunque destacó que existen “indicadores iniciales de estabilización” del mercado laboral.
Los datos de empleo muestran cierta resistencia: el número de ocupados creció en 4.000 personas en julio, hasta 45,98 millones, aunque sigue siendo 5.000 menos que un año atrás. Además, 1,019 millones de personas recibieron prestaciones por desempleo en agosto, 99.000 más que en 2024, mientras que las vacantes disponibles se redujeron a 631.000, 68.000 menos que en el mismo mes del año pasado.
El enfriamiento del mercado laboral coincide con la contracción del PIB en el segundo trimestre, que retrocedió un 0,3% frente al trimestre previo, tras un crecimiento de 0,3% en los primeros tres meses. Expertos atribuyen la caída al impacto de los aranceles estadounidenses, que desde abril aplican un gravamen del 10% a productos alemanes.
Alemania ha sido el único miembro del G7 que no ha logrado crecer en los últimos dos años, y las tensiones comerciales elevan el riesgo de una recesión por tercer año consecutivo, algo sin precedentes en la historia alemana de posguerra. Carsten Brzeski, jefe global de macroeconomía de ING, advierte que “parece cada vez menos probable que se materialice una recuperación sustancial antes de 2026”.
En este contexto, la reactivación económica se perfila como una prioridad para el nuevo gobierno alemán, en medio de la preocupación por la profundización de la crisis del sector exportador debido a los aranceles estadounidenses.
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